Comparto dos vídeos con ustedes, señores de gusto refinado y gran cultura, lectores de este nuestro blog. Mientras veía el vídeo número uno, la neurona concentrada en mi cerebro, ha formado una magnífica conexión con otro vídeo almacenado en mi memoria. El vídeo número dos.
El primero lo protagoniza una preciosa rubia. Probablemente galerista. Probablemente, ennoviada con un atractivo muchi-rico dedicado a la importación de piedras preciosas obsesionado con los cuentos de Edgar Allan Poe. Ambos viven en un luminoso pisito reformado en la zona antigua de Gante, con un pequeño balcón en el que ella toma el café todas las mañanas, tras levantarse con su lacio cabello algo despeinado, pero con el quitaojeras y la raya del ojo intactos; la bata de seda japonesa caída de un hombro y un maravilloso camisón de los años 60 que compró en una tienda de segunda mano, que seguramente había pertenecido a Grace Kelly.
Probablemente, frente al sofá, no tienen una televisión, sino un retrato abstracto o expresionista, o algo de eso, de 2x2m.Todo muy guay, como muy de peli, como muy de envidia.
Como muy.. que te hace creer "esta tía sabe".
Así funciona nuestra mente.
Sí, sus brillantes mentes han comprendido bien.
El lado superficial de nuestro cerebro nos hace creer que esta tía es guay y todo eso.
La seguridad con la que pisa te hace decir: ostras, lo que sabe. lo bien que habla. ¿No?
Así en la soledad de tu casa, eres capaz de oír a tu inner voice: "oiga. oiga. ¿Qué me está contando?""Estas palabras no tienen ningún sentido para mi". ves la mofa: el arte riéndose del arty
Pero ¿Qué ocurre cuando, rodeados, en algún un sitio de esos de guayismo máximo (cultureta o de cualquier otra índole) reciben ustedes este tipo de diarrea verbal? Esto me lleva al siguiente vídeo.
Una clase de Dan Ariely, Profesor de Behavioural Economics en la Universidad de Duke.
Veanlo con atención. Aguanten hasta el minuto 2:09.
Ahora pregúntense si la preciosa rubia de mirada convincente, utiliza también
SECUENCIAS DE PALABRAS GENERADAS ALEATORIAMENTE.
Rememoren ese momento, en el que rodeados de guayismo máximo, escuchando algún discurso vehemente (Me da igual arte que cine que libros que música que manifestaciones revolucionarias o que pura ciencia. Vale todo aquél lugar en el que quepan palabras apasionadas y subjetivas)
Usted oye, mira a su alrededor, de forma inconsciente - modifiquen personajes en función de escenario observa a su lado a un atractivo barbudo con gafas que asiente fervoroso, o una joven de mirada poderosa a la que se le empañan los ojos con tan profundas palabras, vuelve la mirada al objeto de la reunión:
Usted sólo ve trozos de cosas esparcidas por el suelo.
Rememore y piense en la actitud que toma. Piense si en su mente se ha dicho... ¿Igual no alcanzo a comprender? ¿Quizás... haya algo más? y si ha pasado a callar y asentir como un arty más.
Un porcentaje de ustedes se habrán dado la vuelta y se habrán ido. Bravo. Yo al resto y a mi, hoy nos digo: